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Hablemos de lo que hay. Facturación electrónica y sus cambios.

Por si no fuera poco el trabajo que implica llevar una correcta contabilidad ya sea personal o de una empresa a sea esta pequeña, mediana, micro o grande ahora el SAT implementa.

Estemos de acuerdo o no, desde mediados del año pasado el Servicio de Administración Tributaria determinó una serie de cambios en la forma de facturación, mismos que muchos pasaron por alto ya sea por desidia o por desconocimiento, el caso es que a inicios de este año nos vemos inmersos en estos cambios y ya no hay marcha atrás.

Para empezar ahora las modalidades de expedición de factura se limitan a cinco, Ingreso, Egreso, Traslado, Recepción de pagos y Nómina, cada uno de ellos contempla diversos Complementos que pueden o deberán ser utilizados.

La finalidad que se percibe al realizar estas nuevas modalidades de factura es detallar de una manera más específica el movimiento contable que da origen a esta factura.

Otra característica de la nueva modalidad de facturación es la validación del RFC, quien emite una factura da ingreso a ciertos datos que pertenecen al receptor de la factura y en muchas ocasiones el ingreso de estos datos fue susceptible de errores que invalidaron la factura y que llevaron a los emisores a generar una nueva factura, cancelar la anterior y así realizar un doble trabajo. A consideración personal, esto facilita, por mucho, la generación de los comprobantes fiscales, sin embargo, esto mismo fue motivo de preocupación para muchos en virtud de que concluyeron que con esta medida, el SAT ya no los dejaría facturar. Quizá sea sólo momento de tomar un nuevo camino hacia la eliminación de errores desde su origen.

La correcta recaudación de impuestos es una modalidad de sustentar al país, lo cual, insisto, considero correcto, lo que no es correcto es que se siga sacando provecho de quienes son cumplidos y quienes no, ni siquiera aparecen en la mira. Y por otro lado, el uso de lo obtenido tampoco me parece del todo correcto y mucho menos claro.

Pero, esos puntos no son motivo de esta redacción, sino el hablar de los cambios que a tantos les han costado trabajo y que a muchos han causado conflicto y que a otros tantos les agrada.

Un análisis al margen de toda esta incomodidad es que no estamos acostumbrados a enfrentar los cambios, queremos seguir viviendo en la comodidad de lo conocido, de lo cotidiano y que mejor representación de esto que el dicho popular de “mejor malo por conocido que bueno por conocer”.

Y ahora, retomando lo que nos atañe en este artículo, otra alteración que sufrieron las facturas fue el desglose en el registro de los impuestos y descuentos que se realizan al receptor, ya no sólo basta con decir que le desconté o le retuve tres pesos, ahora tengo que justificar la base de ese descuento o retención y el porcentaje o tasa que utilicé. Esto deja aún más claro al receptor lo que está pagando y por qué lo está pagando, aunque muchas veces esto no sea así. Un ejemplo muy claro es el recibo telefónico, del cual me he encontrado en innumerables ocasiones con personas que preguntan de dónde salió la base para el cálculo del IEPS y por qué el IEPS forma parte de la base del cálculo del IVA, acto que consideran un gravamen que se aplica sobre otro. El pago de impuesto sobre impuesto. Así que, reitero, el hecho de efectuar estos cambios es posible entenderlo como una forma de hacer más claras las cosas, de ser más específicos en los manejos contables que presentamos al SAT. Claro que si esto no es del todo de su agrado, si, acostúmbrese a la incomodidad y a la inconformidad.

Una modificación que, en lo personal genera muchísimas dudas, inquietudes y alertas por la especificidad y el detalle que debe contener es el uso de los complementos, sobre todo cuando los pagos se reciben por parcialidades, pues puedes puede efectuarse una factura por cada pago o una factura general por todos los pagos siempre que estos sean efectuados dentro del mismo mes y por el mismo receptor. El uso de las facturas en parcialidades y que son emitidas en ceros pero que tienen que estar especificadas que se ligan al pago de una factura adicional es un complejo intrincado que sólo recomiendo usar si es muy necesario. Claro, aun cuando hace poco mencioné que es importante ajustarnos a lo desconocido para obtener un poco más, también creo que debemos tener cuidado con lo tocante al manejo contable y sobre todo lo que vamos a declarar y cómo lo vamos a hacer.

En experiencia personal, veintiún centavos que no sean pagados por redondeo generan muchos más problemas de los que podemos creer.

Una modificación que en mis observaciones ha sido objeto de enormes disgustos, y aun no entiendo el por qué, es la determinación del Uso del CFDI, para qué va a utilizar el CFDI el receptor, quizá parezca poca cosa, pero es un punto medular de la generación de un comprobante fiscal, porque después de decirle al emisor y que este registre la factura para un determinado uso, el receptor no podrá darle otro fin. Pero está el uso “Por definir” que podemos darle si no tenemos muy claro para qué nos puede servir.

Una característica o características muy particulares son los ternos catálogos de claves, productos y servicios son detallados de tal manera que una mínima variación significa un cambio de clave, y esto también hace un tanto más tardado el quehacer de quienes tienen que facturar, si bien es necesario conocer al menos las claves básicas de los productos que se manejan, también es imperativo que se tome en cuenta las claves que pudieran sernos útiles al momento de factura.

Otros catálogos que presenta el SAT son los de tipo de contratación, en el caso de nómina; moneda, en todos los casos; lugar de emisión, cada entidad está determinada por un clave y así no tendremos que decidir, por ejemplo, en el caso de la Ciudad de México que puede ser escrita tal cual o como CDMX, el SAT ya dice cómo.

El caso es que cada detalle que pudo haber sido homologado fue sujeto de estandarización mediante catálogos o listas de selección y también cada complemento sufrió estos mismos cambios.

Sea un de agrado o no la implementación de estas nuevas formas de facturación, son un hecho así que será mejor que consideremos esto como una forma de avanzar en el camino de la contabilidad electrónica.

Arduo, incómodo, desconocido, impuesto, sí, todos esos calificativos le quedan, sin embargo, no hay avance sin la experimentación, ahora sólo resta seguir el camino y observar si nos lleva a la obtención del 3.2% de aumento en la recaudación fiscal que se proyectó para este año.

Y claro, reitero, esperemos que nos lleguen invitaciones, recordatorios, citaciones, observaciones o como les quieran denominar a los correos y mensajes que nos envía el SAT para recordarnos que tenemos obligaciones que cumplir, e insisto, a quienes somos cumplidos, ¿y los demás?

Bueno, dejo esa pregunta al aire y si gustan pueden comentarnos a través de nuestras páginas de Facebook como @CUDF.Oficial y en Twitter como @CUDF_Oficial su opinión sobre este tema y otros temas nos interesan y pueden conocer más a través de nuestra Licenciatura en Contaduría Pública, nuestra Maestría en Comercio Exterior o los Diplomados como el de Habilidades Gerenciales y Auditoría.

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